Con Giorgi, pasan cosas buenas – 20 de septiembre 2019

Yo sé que pasan cosas malas que muchas veces, nos hacen bajar los brazos. Es mi obligación informar y opinar en forma crítica, por ejemplo, de los delincuentes de la banda del Pata Medina o de la barra brava de River que entran a la cárcel por una puerta y salen por la otra. Los que andan armados y dirimen sus negocios sucios a los tiros, deben estar presos.
Yo sé que pasan cosas malas que muchas veces nos hacen bajar los brazos. Que un tipo como Cristóbal López haya sido beneficiado con la excarcelación es indignante. Frente a tanta gente que trabaja con honradez y paga religiosamente sus impuestos, este señor, entre otras estafas, se guardó 8 mil millones de pesos que cobró como impuesto al combustible y que debería haber pasado automáticamente al estado.
Yo sé que pasan cosas malas que muchas veces nos hacen bajar los brazos. Que la fiscal Cristina Caamaño, la presidenta de la agrupación cristinista Justicia Legítima insista con reformar la Constitución para domesticar a la justicia y al periodismo es inquietante y peligroso.
Yo sé que pasan cosas malas. Una jueza insensible no permite que haya vuelos nocturnos en el Palomar y eso destruye puestos de trabajo. Los seguidores del ex piloto aéreo Pablo Biró y su fanatismo siguen poniendo palos en la rueda al progreso. Un gobernador de Chubut hizo estallar su propia provincia producto de la irresponsabilidad y la demagogia.
Yo sé que pasan cosas malas.
Pero también que pasan cosas buenas como dice Palito. Y hay que buscarlas y celebrarlas con alegría para equilibrar tantas pálidas.
Hoy pasa algo muy bueno. Como si fuera un anticipo de la primavera, hoy cumpleaños la joya. La Luifa Scola que tenemos.
Ella dijo que es la Mascherano de Leuco, pero yo creo que es nuestra nave insignia. Marcela Giorgi, como dice su cortina musical, te está esperando, nos va alcanzando la luz del día, que todo lo malo lo va borrando nuestra alegría.
Y esa es la verdad. Todo lo malo lo va borrando nuestra alegría que en esta radio y a esta hora se llama Marcela Giorgi.
Me gusta tirar paredes con ella. Siempre la devuelve redonda y al pié. Marcela es una profesional extraordinaria. Sabe todo lo que hay que saber de este maravilloso oficio de ponerle su voz al micrófono de la vida.
Yo le digo fíjese Marcela Giorgi la hora que se ha hecho y nosotros hablando tantas pavadas y ella anuncia la hora y las noticias. Es una pavada pero me divierte. Un guiño a los oyentes que en la calle me repiten el latiguillo.
Es un poco traidora porque hay dos pasiones que la pueden: el golf y la música. Cuando reemplaza a María Isabel Sánchez en el programa de Longobardi hablan de golf como habla de fútbol conmigo. Y no me extraña ni un poquito. Me da celos. Y en los desafíos musicales, la tana de Lanús, la mina de barrio, la rolinga de flequillo y zapatillas, suele votar los temas elitistas que elige Federico Andahasi, el que vive en la torre de marfil y solo consume caviar y Mozart.
Sigo con Carlos Rivera. Dejame que encienda/ una esperanza en tu sonrisa y en un abrazo encuentres libertad.
Sabes que allá afuera
el mundo corre tan de prisa,
la gente se ha olvidado de soñar.
Es que todo lo bueno llega para recordarnos que lo vivido valió la pena.
Y ese es el valor de celebrar el cumpleaños. Recordar que lo vivido valió la pena y que mañana es un día nuevo y que hay mucho por andar, diría Lerner. Las estadísticas demuestras que los que más cumpleaños festejan son los que más tiempo viven.
Marcela es una trabajadora incansable. Se pasa horas y horas frente al micrófono y su buena onda no decae. Retroceder nunca, rendirse jamás. Le sobran pilas.
En julio del 2015, hace más de tres años, yo le dije que el corazón de este programa y esta radio latía de alegría porque Marcela había ganado el Martin Fierro a la mejor locutora. Y fue muy merecido. Porque es claramente la mejor. La gran locutora nacional nos emocionó hasta las lágrimas.
Primero porque Marcela es el alma de la radio. Ama este trabajo, lo disfruta, lo saborea. Se enciende la luz roja y a ella se le encienden todas las luces.
Tiene un humor maravilloso y una sensibilidad especial para saber cuándo algo es noticia y merece un tono grave y cuando algo es entretenimiento y se corresponde con sus maravillosas imitaciones cargadas de ironía y talento. “Reflexionemos, no escuchen más a Lanata”, dice imitando a la perfección a Diana Conti y todos nos morimos de risa para renacer en la tanda o el chivo en forma de PNT. Es capaz de decir “salareo o empresareo”, como dice Cristina y cambiar el rumbo del programa. Mete un cambio de frente de 50 metros. Estalla su carisma. Le da ritmo con su garganta. Marcela Giorgi es un animal de radio. Una pantera. Siempre está al acecho. Y cuando la tiene frente al arco, no perdona. Ese Independiente, rey de copas, la motiva y por eso siempre canta victoria. No falla nunca. Es muy difícil que ella tire afuera algún pié o una oportunidad de generar un clima, un momento de radio. En general es gol. Y estalla la tribuna virtual de radio Mitre. Y se abrazan con ella los Bochini y los Bertoni y su amado Kum Agüero. A veces le gustaría que venga a abrazarla Ricky Martin y dar la batalla por convencerlo.
Aquel día del Martin Fierro su querido viejo estába mitad herido y mitad feliz. Con el corazón partido entre el desagarro de haber perdido a su compañera de toda la vida y la alegría por la consagración de su hija. Y Marcela estába igualmente quebrada. ¿Cuánto hubiera dado por entregarle esa estatuilla tan preciada a su vieja tan querida? ¿Cuánta picardía de ese Lanus que la contiene y la celebra le da identidad a Marcela Giorgi?. Tiene algo que muchos quieren pero pocos logran. Identidad. Personalidad. Estilo. Uno recorre las radio en el zapping del auto y si está Marcela al aire, sabe de inmediato que llegó a radio Mitre. Ella es la radio. Igual que sus locutoras amigas del alma, que esas diosas que dicen la temperatura y sostienen todas las batallas periodísticas. La Giorgi, la Negra, la Tana es la heredera de aquellas voces emblemáticas de la radio. De Rina Morán, por ejemplo. Es popular y graciosa. Es sensible y precisa. Nadie sabe más que el conductor de un programa lo que significa tener a Marcela Giorgi sentada al lado. Es un cimiento alrededor del que se puede edificar un espacio de radio. Ella es la estructura de granito. Sin locutora no hay radio. Sin Marcela Giorgi no hay “Le doy mi palabra”. Se pueden intentar miles de audacias con ella. Se puede confiar en su sabiduría laboral.
Le han pasado cosas muy duras a lo largo de su vida. Pérdidas irreparables, amores frustrados, miedos y angustias como a todos. Pero cuando el programa empieza, ella sube al escenario o sale a la cancha convencida del triunfo. Tiene la radio en su garganta y en sus entrañas. Siempre va al frente y no arruga nunca. ¿Qué más puede pedir un periodista como yo que valora este equipo de los sueños, este verdadero dream team como le vengo diciendo desde el comienzo?
Marcela anda a los saltos con las sonrisas y con sus botas de kangoo jump y el cuidado de las curvas de su cuerpo. Patrulla las redes sociales buscando chismes y noticias. Me sostiene cuando tengo un tropezón para que no sea caída. Cuando cometo un furcio y nos reímos, o cuando no me acuerdo como sigue la película. Marcela siempre está. Le recuerda a los oyentes como pueden ayudarnos a construir el programa, para armar ese ida y vuelta tan mágico de la radio. Me reta porque digo Class o quiero un cafecito sin azúcar. Y hasta me recomienda el mejor colchón.
Será cursi para algunos o pareceremos medio antiguos, pero aquí en este programa, festejamos los cumpleaños. Humildemente hay torta con velitas y todo. Las velas según los historiadores son para espantar a los malos espíritus y para iluminar el camino que viene. Hacemos regalitos, brindamos por la felicidad de compartir el aniversario del nacimiento de Marcelita. Ella sopla las velas y pide los tres deseos que no se los tiene que decir a nadie. Y nosotros cantamos, cantamos y desentonamos el maravilloso deseo de que los cumplas feliz. Es el recuerdo de un año más de vida, de lo más sagrado que tenemos.
Todos la quieren porque nunca te deja en banda. Hoy cumple años la joya. Le deseamos felicidades. Y eso significa que también pasan cosas buenas, como dice el rey Palito Ortega.

Carrasco, el violador – 19 de septiembre 2019

Señor oyente, le quiero hacer una advertencia. Si en estos momentos, está con menores de edad, le ruego que no les permita escuchar lo que voy a contar ahora en la radio.
Señora oyente, esto va muy en serio. Voy a hablar de la condena a 9 años de prisión por violación del ex bloguero kirchnerista Lucas Carrasco y voy a utilizar un lenguaje muy crudo que es necesario para que se entienda lo que hizo este delincuente.
No es una columna para que escuchen los chicos. Voy a llamar a las cosas por su nombre, sin utilizar eufemismos, y lo sucedido es muy difícil de digerir, incluso para los adultos.
Hecha la advertencia correspondiente le cuento lo que dice el expediente de 71 páginas donde la jueza Ana Dieta de Herrero condenó a 9 años de cárcel al ex integrante del aparato de propaganda y estigmatización del kirchnerismo más salvaje.
Se llama Lucas Emanuel Carrasco. A partir de ahora y para simplificar el relato será denominado: el violador. Es que ese fue el delito sexual que este personaje despreciable cometió contra Sofía Otero.
Se conocieron por Facebook. El la invitó a su departamento del barrio de Palermo y ella accedió porque se sentía seducida porque “era un periodista que los militantes admirábamos y que yo lo había visto en la tele y escuchado en la radio”. Era una estrellita entre los jóvenes kirchneristas.
El 21 de febrero de 2013, Sofía ingresó al domicilio de Carrasco y tuvieron relaciones sexuales consentidas. En un momento y mientras Sofía, de 21 años, estaba boca abajo, el violador la penetró analmente con mucha fuerza pese a la negativa a los gritos de Sofía. Ella lloró, le imploró que no continuara. Le dijo que le dolía mucho. Y el violador avanzó con brutalidad mientras se negaba a frenar:
“voy a seguir hasta que te acostumbres”, le decía desencajado. Esa no fue la única acción que el violador hizo contra la voluntad de Sofía. También le hizo sexo oral: puso su miembro en la boca de Sofía y le colocó cocaína en su lengua.
Según el testimonio ante los tribunales de Pilar Franzé, su amiga, Sofía entró en estado de shock. Otra amiga, Carolina Hernandorena confirmó que Sofía le confesó el dolor que sintió en su cola. La víctima tardó mucho en hacer la denuncia porque aseguró ante la justicia que tenía “temor” porque el violador “era una persona conocida en el ambiente político”.
El violador violó un concepto básico de las relaciones: “No es no”. En la cama vale todo lo que la pareja haga de común acuerdo. La jueza dijo que “hubo ausencia de consentimiento” en esas prácticas anal y oral” que además incluyó una sustancia como la cocaína que Sofía jamás había probado.
En el expediente, la jueza dice que el consentimiento previo “no es omnicomprensivo ni infinito”. Y define que el consentimiento sexual debe ser “libre, voluntario, inequívoco, activo, despojado de presiones, manipulaciones e influencias de droga o alcohol, específico con información previa, actual y continua”. Un lujo conceptual que deja sentado un hito clave en la justicia.
Quiero detenerme un segundo en la parte que dice “despojado de presiones, manipulaciones e influencia de droga o alcohol”. El violador desde que se hizo algo conocido se mostró en todos lados y en muchas ocasiones, sucio, con olor a vómito y vino y en muchos casos agresivo producto de lo duro que estaba por el consumo de cocaína. Eso lo hizo entrar en un espiral de locuras y desmesuras que le costó que lo echaran de todos los trabajos. Se peleaba con todos sus compañeros, no respetaba a nadie y hay muchos intentos prepotentes de acostarse con menores que todavía no fueron denunciados aunque, tal vez, ahora, las víctimas se animen. El violador violaba desde siempre todas las normas. Y los muchachos K lo veían como un ídolo, creativo y transgresor. Muchos principiantes en la militancia pensaban que su basura eran gestos cool y actitudes revolucionarias.
Y lo de la droga se puede ver en varias entrevistas de televisión donde casi no puede hablar al más puro estilo Maradona. Y como si esto fuera poco, en su alegato hizo una apología de las adicciones y dijo que “el alcohol y la droga” eran sus “técnicas de escritura”.
Y confesó que “jamás negué ser una porquería de persona”. Un verdadero perverso que muchas nenitas militantes miraban con admiración. La jueza fue la misma que condenó al cantante Cristian Aldana en otro fallo ejemplar y también por violación. Es que cuando se trata de cantantes, futbolistas, curas o jefes políticos se estima que hay un agravante en las violaciones porque existe una relación asimétrica y que esas personas están investidas de una suerte de poder de seducción especial por el lugar que ocupan. Y muchos energúmenos se aprovechan de eso.
Hace exactamente 9 años, el 21 de setiembre de 2010 yo trabajaba con Fernando Bravo en radio Continental y leí textualmente esta columna. Insisto: este texto que sigue, tiene 9 años de antigüedad.
Lamento tener que dar esta noticia el día de la primavera. Pero es muy grave y no la puedo dejar pasar. Lucas Carrasco, integrante del aparato de comunicación kirchnerista me amenazó de muerte y prometió ir con una metralleta al canal 26 para matarnos a todos. No lo dijo en un instante de calentura en una discusión callejera. Lo escribió en su blog que tiene 787 seguidores y que es muy visitado por los sectores juveniles del oficialismo que lidera Máximo, el hijo del matrimonio presidencial. Carrasco es conocido por la foto que se sacó junto a Aníbal Fernández durante la reunión de blogueros K donde el jefe de gabinete utilizó una remera en la que al muñeco que hace las veces de logo del diario Clarín le introducen una corneta en el trasero.
También tuvo cierta repercusión su paso por el programa “6,7,8” y su fugaz trabajo de panelista en “Duro de Domar” que conduce Daniel Tognetti por canal 9. Diego Gvirtz es el responsable de ambos productos que se enorgullecen de ser instrumentos propagandísticos de Néstor y Cristina. Lucas Carrasco no duró mucho porque tuvo un entredicho al aire con Tognetti, el conductor. Después de un corte publicitario y sin dar explicaciones, Carrasco dejó su lugar vacío y un gran interrogante. Estaba incoherente, perdido y agresivo con sus compañeros. Carrasco, que trabaja de periodista en Miradas al Sur de Sergio Spolsky, protagonizó un escándalo en el corte al decirle a Tognetti : “vos a mí no me callás. Vos no sos el que me paga”, porque el conductor le había sugerido que dejara preguntar a los otros panelistas. Carrasco ya había confundido el nombre de pila de Tognetti con el de “Diego” y recibió como respuesta:” Lucas, veo que estás tan mal que ni siquiera sabés mi nombre”. En la foto con el jefe de gabinete y en ese programa, Carrasco estuvo acompañado por Julia Mengolini quien en un reportaje reconoció que sus jefes políticos eran Mariano Recalde y Juan Cabandié, gerente general de Aerolíneas Argentinas uno y nieto recuperado, legislador de la ciudad y principal referente de las juventudes kirchneristas, el otro. La semana pasada ambos estuvieron en la mesa que presidió ese estadio Luna Park desbordante de militancia para respaldar a Cristina y a Néstor que no habló ya que pocas horas antes había sido intervenido quirúrgicamente en el sanatorio Los Arcos. Los Kirchner concentran tanto el poder que, en general, suelo atribuirle a sus órdenes gran parte de los hechos que genera el oficialismo. Pero esta vez es distinto. Creo que en esto no tienen nada que ver porque como queda claro, mis compañeros de la tele y yo somos las víctimas de estas amenazas pero el principal perjudicado es el gobierno nacional.
Un alto funcionario al que consulté me dijo que “Carrasco era un loco suelto, capaz de hacer cualquier cosa al que no había que darle importancia”. Yo le contesté que precisamente por eso había que hacer pública su amenaza. Porque es un loco, es decir alguien poco racional que no se subordina a la disciplina partidaria y porque “es capaz de hacer cualquier cosa”. Por lo pronto sin adjetivar ni editorializar, y con la sola intención de actuar en defensa propia quiero que hable la contundencia de los hechos. Les transmito lo que leí y lo que voy a reproducir esta noche por televisión en el canal 26 si es que llego antes que su metralleta. Lucas Carrasco, el 12 de setiembre, en su blog “República de la soja” escribió textualmente: “Los voy a matar a todos con una metralleta” y asegura que “hay algo más bajo que ser Alfredo Leuco y es trabajar para Alfredo Leuco”. Pero no contento con esto, enseguida promete: “Voy a juntar gente, irme a la puerta de canal 26, hacerle un escrache. Voy a matar a todos. No va a quedar ninguno vivo. Este post servirá de prueba. Voy a entrar con una metralleta a ese programa.” Finalmente, después de otras consideraciones certifica su amenaza: “Voy a matar a todos, lo juro”.
Quiero aclarar que esto es lo único que voy a decir al respecto. No quiero hacer una historia larga ni colocarme en el primer plano donde debe estar la información y no los periodistas. Pero hay cosas oscuras que deben ser iluminadas. Por esta amenaza de muerte voy a denunciar penalmente a Lucas Carrasco y voy a remitir este texto a las comisiones de libertad de expresión del Congreso de la Nación. Finalmente hago responsable por mi integridad, la de mi familia y la de mis colaboradores al jefe de gabinete Aníbal Fernández. Quien quiera oir que oiga.
Pasaron 9 años. Aquella porquería de persona, como él se define, se pasó de bando porque el kirchnerismo nunca más le dio ningún trabajo. Como no hay peor astilla que la del mismo palo, los insultos más terribles que antes les propinaba a periodistas independientes pasaron a ser para Cristina y Máximo. Son tan groseros y escatológicos que me niego a reproducirlos y eso que soy muy pero muy crítico de Los Kirchner. Pero jamás le diría esas cosas a nadie.
Hoy el violador es despreciado por todo el mundo porque hizo mucho daño en su vida. Pero en aquel momento, cuando hice la denuncia, tuve el apoyo de muchos compañeros periodistas y de algunos legisladores como la peronista puntana Ivana Bianchi o el senador Samuel Cabanchik y también Silvana Giudice, Patricia Bullrich y Fernando Iglesias. Todos dignamente presentaron proyectos de declaración en el Congreso para repudiar las amenazas que me hizo el violador y para pedir que se investigue. Tontos pero no tanto que integraban el círculo rojo de los K me humillaron durante 6 meses. Se burlaban de mí en las pantallas del canal del estado gente como Luciano Galende, Barragán, Orlando Barone, Nora Veira, Sandra Russo, Artemio López, y Dante Palma que también tuvo acusaciones de abusos similares en la facultad donde era profesor, entre otros. Tengo todos los videos. Defendían y le chupaban las medias a Carrasco y me acusaban de cagón, paranoico y de no saber interpretar un chiste que según él me había hecho el violador.
Yo no pretendo que en aquél momento se imaginaran que Carrasco iba a ser acusado de violador. No tenían la bola de cristal. Pero en esa época ya se comentaban en voz baja su patoterismo y sus pretendidas hazañas en orgías militantes de sexo y falopa. Cuando una persona vive drogada y es un lumpen incontrolable hay que tomar sus amenazas como de quien viene. Creo que es una enseñanza para todos. Para los frívolos de la lucha revolucionaria, Carrasco fue Dios durante un tiempo. Cuando se dio vuelta pasó a ser el Diablo. Siempre fue un border que en cualquier momento cometía un delito. Aquellos que se burlaron de mí, deberían haberlo pensado dos veces. Ahora les resulta difícil decir que yo soy un paranoico y que Carrasco es un piola bárbaro. Ahora al violador nadie lo quiere. Está en libertad y por eso aviso con tiempo. Esperan la confirmación de una instancia superior para que sea definitivamente encarcelado. Ojo que ya estuvo preso, pero esta vez la cosa es muy grave. Vuelvo a decirle a la jueza lo que dije hace 9 años. Es un descontrolado sin patria ni bandera que es capaz de hacer cualquier cosa. No vaya a ser que se fugue por temor a que en el calabozo hagan con el lo mismo que el le hizo a Sofía. Es la repudiable ley criminal y de la cárcel.
Pasaron 9 años y se hizo justicia con un malo. Y Bebe, nos canta la justa:
Voy a volverme como el fuego
voy a quemar tu puño de acero
y del morao de mis mejillas saldrá el valor para cobrarme las heridas.
Malo, malo, malo eres
no se daña quien se quiere.

Alberto y la libertad de prensa – 18 de septiembre 2019

No me extraña. Nada nuevo bajo el sol. Pero hay que decir que Alberto Fernández respaldó una escandalosa resolución del juez Ramos Padilla que es un claro ataque a la libertad de prensa en general y al periodismo independiente en particular. El magistrado federal que tiene puesta la camiseta de Cristina hasta cuando duerme, quiere ensuciar la cancha con el caso del colega Daniel Santoro al acusarlo de extorsionar con sus notas y de hacer operaciones sicológicas. Es un burdo intento de intimidar a todos los que ejercemos este maravilloso oficio. Es una advertencia, una amenaza. Miren lo que le pasa a Daniel Santoro y es lo que les pasará a ustedes si siguen investigando al gobierno más corrupto de la historia democrática o expresando sus opiniones críticas hacia los Fernández. Ese es el mensaje.
Los que nos ganamos la vida dignamente con el periodismo, los que solo nos movemos por la búsqueda de la verdad, los que no nos dejamos domesticar por el poder político ni económico, tenemos que ponernos de pié y denunciar claramente este atropello feroz. Hasta ahora era solo un avance de un juez K. Pero ahora el candidato más votado en las primarias, Alberto, también se sumó a la campaña a favor de la censura. Alberto dijo: “Una cosa es hacer periodismo y otra es fingir que se hace periodismo y mandar mensajes extorsivos”. Un despropósito monumental. Una barrabasada, como le gusta decir a Alberto de los jueces que tienen a Cristina en el banquillo de los acusados.
Vamos por partes.
¿Quién dice si una información o una opinión es extorsiva o una operación de prensa? ¿Quién se atreve a juzgar semejante subjetividad? Ramos Padilla dice que lo debe decidir la Comisión Provincial de la Memoria. Ese, obviamente no es un organismo auxiliar de la justicia. Sería algo absolutamente anti constitucional y digamos que esa entidad no es precisamente un ejemplo de equilibrio y prescindencia. La mayoría de sus miembros tiene posición pública tomada a favor de Cristina. Su presidente es Adolfo Pérez Esquivel. Integran esa comisión, entre otros, Dora Barrancos, prestigiosa intelectual y candidata del kirchnerismo a senadora nacional por la Ciudad de Buenos Aires, el ex juez español Baltazar Garzón que fue asesor de Cristina y ganaba una fortuna por mes, Susana Méndez de gran actuación en el Cels (Centro de Estudios Legales y Sociales), otrora valioso organismo de defensa de los derechos humanos y hoy convertido en la Unidad Básica “Horacio Verbitsky” y Víctor Mendibil, histórico dirigente sindical de ATE y al CTA que en sus dos versiones apoyan a Cristina.
¿Se da cuenta lo que le digo? ¿Son imparciales estas personas? La verdad, si este es el camino elegido por Ramos Padilla para impartir justicia, mejor que no ande con vueltas. “No se quede a mitad de camino”, doctor. Que las notas de Daniel Santoro la juzgue directamente La Cámpora. Para que vamos a perder tiempo con esa suerte de Conadep del periodismo que ya fue propuesta por Dady Brieva.
Otro tema. Si Daniel Santoro hizo operaciones extorsivas con sus notas, el doctor Ramos Padilla podría seguir tirando de la cuerda y apuntar hacia arriba. Los editores máximos de Clarín, ¿Eran unos tontos que no se daban cuenta lo que hacía Santoro? ¿Eran cómplices de Santoro? ¿O peor aún, Santoro seguía las ordenes de sus superiores y por supuesto de Héctor Magnetto. Quiero llegar por el camino del absurdo para demostrar lo absurda, sesgada, autoritaria y peligrosa que es la decisión del juez Ramos Padilla con el apoyo explícito de Alberto Fernández.
Quisieron obligar a que Santoro revelara la identidad de sus fuentes, algo que está absolutamente prohibido y que tiene el respaldo de la protección del secreto profesional.
Insisto: esto no es un mensaje solo para Santoro. Es para todos los periodistas que no se arrodillan, ni se compran, ni se venden ni se alquilan ante las fortunas de la pauta publicitaria de los K ni ante las patoteadas y escraches de siempre.
El último, fue realmente grosero pero le sirve a la tropa para identificar a los enemigos. Un afiche que circuló por los canales habituales de las redes sociales kirchneristas acusaba a 15 periodistas de ser operadores. Foto carné de cada uno para que no haya dudas. Semejante canallada tuvo su máxima expresión cuando entre esos 15 blancos móviles pusieron a Julio Blanck, el querido compañero de Clarín y TN que falleció hace un año.
Entre los periodistas buchoneados hay de todos los medios y para todos los gustos. El newsletter de activistas que promueve la candidatura de Alberto y Cristina incluyó entre otros a periodistas de esta radio Mitre como Jorge Lanata, Marcelo Longobardi y quien les habla o de nuestra hermana la FM 100 como Santiago del Moro o de Clarín como Eduardo Van der Kooy. Pero insisto: estamos apuntados, para empezar, 15 de varios medios de comunicación. En eso, a la hora de escrachar y atacar son amplios los muchachos.
¿Alguien cree que Alberto o Cristina salieron al cruce de este panfleto infame? ¿Alguien piensa que Alberto o Cristina emitieron aunque sea un tuit o un simple comunicado repudiando esto o tomando distancia formal y públicamente? Acertaron. Nadie dijo una palabra. Y se sabe que el que calla, otorga.
Ese sitio que funcionó como una de las usinas de difusión de propaganda del gobierno de Cristina y ahora electoral, también ofrece la posibilidad de sumarse a los equipos de trabajo del cristinismo y promueve que se lean entrevistas a varios dirigentes del palo.
A Alberto no se le cayó la cara de vergüenza al decir que “en las notas de Santoro había meta mensajes para los extorsionados”. Me hizo acordar a aquellos irracionales que decían que los discos de Xuxa, si se los escuchaban al revés, tenían mensajes satánicos. Un delirio total.
Está claro que lo único que quieren es callar a los periodistas, advertirles para que se autocensuren y limpiar el prontuario de Cristina y su banda de cómplices para que queden como santos inocentes que nunca robaron nada y que son perseguidos políticos.
Uno de los socios de Alberto y Cristina en esta avanzada es Hugo Moyano. Hace 15 días, la justicia desestimó un reclamo del líder de los camioneros para investigar las fuentes informativas de cuatro periodistas entre los cuales también estaba quien les habla. Parece que estoy de moda. Pero son medallas que me cuelgo. Fue un fallo histórico a favor de la libertad de expresión. Los camaristas Martin Irurzun y Leopoldo Bruglia dijeron que de avanzar por ese camino, se iba hacia la criminalización del ejercicio de nuestra profesión.
San Moyano y su grupo de ángeles, querían que se investigara a los periodistas porque formamos parte de una maniobra de inteligencia para perjudicarlo y meterlo preso. Otra vez las maniobras extorsivas o de operaciones sicológicas. Lo mismo que dicen Ramos Padilla y Alberto. Y solo aportaron opiniones recontra interesadas y ninguna prueba de nada. Solo fue un apriete judicial bastante más suave de los aprietes concretos y violentos que tantos han sufrido por parte de la mafia sindical.
La justicia dijo que las fuentes y llamadas telefónicas están amparadas por el artículo 43 de la Constitución Nacional
Fernando Ruiz, el profesor universitario y experto en medios, se preguntó si el juez Ramos Padilla estaba pariendo “un nuevo código penal mediático”. Y fue contra los negacionistas de la corrupción de estado que apelan a cualquier recurso para garantizar la impunidad de Cristina y su cártel pingüino.
El juez que ama a Cristina y a Justicia Legítima, quiere auditar las notas de los periodistas. Su candidato a presidente, Alberto, igual que Cristina, no puede ocultar que siempre odiaron al periodismo porque le gusta controlar todo pero que nadie lo controlen a ellos.
Néstor Kirchner fue una máquina de atacar y perseguir al periodismo y su jefe de gabinete fue el brazo ejecutor, frío e implacable. Lo hacía con mayor sigilo y en voz baja, pero era tan cruel como Néstor. A lo sumo hacían el jueguito el policía malo y el bueno. Néstor te destrozaba y después aparecía Alberto con algunos algodones y curitas. Un operativo de pinzas que siguió con Cristina. Y que continuó ahora con Daniel Santoro, Mercedes Ninci, Jonatan Viale, Héctor Emanuele, Diego Leuco y los 15 periodistas que fuimos apuntados en un sitio que promueve su candidatura. No me sorprende. Nada nuevo bajo el sol. Es lo mismo que hizo con la censura a Julio Nudler y a Pepe Eliaschev o con el reto público a Claudio Savoia o cuando celebraba la humillación a la que Néstor sometía a varios compañeros movileros.
Nada nuevo bajo el sol. Pero siempre la memoria, la verdad y la justicia nos ayudan a ser mejores y a no ser tan ingenuos para creer en las mentiras de siempre.